Por fin llegó el buen tiempo y como todos los años trae de la mano el comienzo de la temporada de retiradas de pañal. Es un tema de gran importancia en la maduración de niños y niñas que marca un antes y un después en su autonomía.

Queremos compartir con vosotros algunos de los puntos que consideramos de gran importancia para que este logro se consiga de manera adecuada y nuestra actuación como adultos sea respetuosa y acorde con el proceso que nuestros peques van a vivir.

El momento no lo marca el adulto, depende de la maduración del niño o la niña.

Ni se trata de una carrera, ni ningún niño o niña será mejor que otro por haber conseguido quitarse el pañal antes. Se trata de un momento en la maduración que en cada peque llegará en un momento distinto.Siempre recuerdo mi libro de la facultad sobre desarrollo de los niños en el que decía claramente que a partir de los 18 meses niños y niñas tienen la capacidad biológica para controlar el esfinter. Pero claro, esto es a nivel biológico, que es tan solo uno de los factores que tienen  que ver en el proceso.

Son muchos los elementos que tienen que ser tenidos en cuenta. Hablamos sobre todo del nivel de maduración de los peques, su capacidad de comprensión y comunicativa y por supuesto el interés que demuestren hacia el proceso. Si unimos esto a la idea de que no hay ninguna carrera que ganar, aconsejamos la retirada entre los 22 y 36 meses en función de cada peque.

¿Por qué elegimos entonces la llegada del buen tiempo para retirar el pañal?

Es una costumbre puramente práctica por dos razones. La primera porque si se producen escapes evitamos que haga frío cada vez que haya que hacer un cambio de ropa y segundo porque el número de capas de ropa se reduce notablemente con la llegada del buen tiempo, facilitando a los peques que se suban y bajen la ropita al hacer pipí.

Por cierto, la ropita debe ser un facilitador del proceso. Nos despedimos de los bodis que les van a dificultar que ellos mismos puedan desvestirse con comodidad. La finalidad es que ellos puedan ser autónomos a la hora de ir al baño.

Entonces, ¿no podemos empezar antes?

Por supuesto que sí. Con la llegada del buen tiempo nos referimos a la retirada propiamente dicha del pañal, pero los meses anteriores podemos ir trabajando con los peques y dando comienzo al proceso. De hecho, la preparación va a ser fundamental para que el control de esfinter sea todo un éxito.

Hablar con los peques de hacer pipí en el váter, contar cuentos relacionados con la temática, que nos acompañen al baño cuando algún miembro de la familia vaya, que les ofrezcamos sentarse en el váter u orinal cuando vayamos a cambiarle de pañal, que los animemos a subirse y bajarse la ropa ellos solos…  Son algunas de las herramientas que os pueden ayudar en la preparación. Cuando llegue el momento tomaremos la decisión junto a nuestro peque. ¡Es cosa de toda la familia y le incumbe a él o ella más que a nadie!

El control de esfinter es un PROCESO.

Así es. No es algo que se hace y ya. Como casi todos los procesos no solo se trata de aprender algo nuevo, si no de adquirir la capacidad  y perfeccionarla. Si recordamos algún procedimiento que hayamos adquirido en nuestra edad adulta, como por ejemplo el aprender a conducir, recordaremos nuestras torpezas del principio y como poco a poco hemos interiorizado la técnica hasta hacerlo prácticamente de forma autómata.

Por tanto, nuestros peques necesitarán también su tiempo, su ensayo-error hasta que lo tengan controlado por completo. No es preocupante ni señal de que el proceso vaya mal que tengan varios escapes. Es casi necesario. Será la manera en el que terminen de comprender el proceso, ayudándoles a adquirir las capacidades adecuadas.

La actitud del adulto será fundamental.

Uno de los factores más importantes para que el control de esfinter se consiga de forma adecuada será cómo se sientan niños y niñas durante el proceso. Una actitud por parte del adulto comprensiva y respetuosa ayudará en gran medida a que se sientan seguros y acompañados. No ayudaremos nada enfadándonos o regañándolos si se producen escapes. Si esto ocurre, la mejor manera de ayudarlos será recordarles donde se hace pipí o caca y que ya no llevan pañal. Ayudándoles a limpiarse y a cambiarse de ropa y poco más. Animarles a que la próxima vez lo conseguirán.

Ojo, que hemos comentado que lo ideal es ayudar a que se limpien y a cambiarse de ropa. Vamos a permitirles que sean los protagonistas del proceso y que sean ellos mismos los que se cambien de ropa y limpien lo que se haya ensuciado. Vamos a ayudarles, por supuesto que sí, pero vamos a permitirles que se sientan capaces y autónomos.

 

Esperamos que estas ideas os ayuden en el proceso que muchos de vosotros estáis a punto comenzar. Mucha energía y paciencia, que vuestros peques están a puntito de ser un poco más mayores.

¡BUENA RETIRADA DE PAÑAL A TODOS!

 

 

 

 

 

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